El bosque produce una extensa variedad de bienes y servicios, los que cumplen una función social y medioambiental de gran importancia. Muchos de estos bienes y servicios tienen un valor de mercado de real magnitud, los que provocan un intercambio comercial mundial de U$S 400.000 millones, incluyendo sus manufacturas.
Sin embargo, los recursos forestales madereros son tal vez los más apreciados por su utilidad como parte del proceso productivo y como bien final para consumo y energía. Por ello, una inversión forestal consiste en el aprovechamiento económico de los recursos que la naturaleza ofrece, a través de un manejo socioeconómico y ambientalmente sostenible.
 
     
   
  Existen muchas formas de llevar adelante una inversión forestal, de acuerdo a los recursos que se desean aprovechar, la localización y las preferencias del inversionista.
En su forma tradicional, la operación se inicia con la compra (o arrendamiento) del predio donde se desarrollará la plantación, en el que una vez preparado, se realiza el implante de las especies forestales. Luego de una primera etapa de mantenimiento de aproximadamente 3 años, se realizan los trabajos de mejoramiento de la planta y se aprovechan comercialmente otros subproductos de valor comercial. Al final de la vida del proyecto, los recursos madereros se aprovechan y se comercializan de múltiples maneras, desde la planta en pie, hasta las manufacturas en madera.
Aunque esta es la forma más conocida de llevar adelante una inversión forestal, debe destacarse que este proceso involucra oportunidades de negocios tales como ventajas inmobiliarias, aprovechamiento ganadero de recursos no madereros, integración productiva, beneficios medioambientales comercializables, entre otras, que hacen de estas inversiones un negocio más rentables y atractivo.
 
     
   
  Existe una idea generalizada de que las inversiones forestales redundan beneficios solamente en el largo plazo, pero a pesar de que el aprovechamiento de los recursos madereros alcanza un óptimo rendimiento entre los 15 y 20 años de vida de la planta, los emprendimientos tienen la particularidad de presentar opciones que reducen el período de recupero de los desembolsos iniciales y mejoran la rentabilidad de la operación.
Las inversiones forestales cuentan con una legislación especial que incluye un régimen de aprovechamiento de la tierra sin necesidad de ser propietario de la misma, lo que abre nuevas perspectivas para que estas inversiones puedan ser llevadas a cabo por cualquier tipo de agente.
Particulares, pequeñas empresas o grandes corporaciones pueden acceder a este tipo de inversiones que combinan un acotado nivel de riesgo con atractivas tasas de retorno sobre capital invertido.